Aprender a decir adiós

Decir adiós es algo que todas las personas debemos afrontar en algún momento de la vida, en muchos ámbitos de la misma. A pesar de ello, nadie nos educa para hacerlo, por lo que en ocasiones, se convierte en un gran problema.

 

¿Qué es el duelo?

Cuando hablamos de duelo, nos referimos a un proceso natural de respuesta ante una pérdida. Dicha pérdida puede ser física, de un ser querido, o emocional. Podemos pasar un duelo a raíz de un abandono, de la pérdida de un trabajo, etc.

En este proceso aparecen emociones que van desde el dolor hasta la nostalgia, la culpa, la pena, la ira, y otras muchas. El orden y la intensidad en la que aparecen, cambia según la persona, las circunstancias y la relación con el fallecido.

Según William Worden, este proceso es activo, por lo que implica la realización de tareas para ir elaborando la pérdida adecuadamente.

 

¿Por qué nos cuesta decir adiós?

La sociedad en la que vivimos tiene como premisa principal la búsqueda del bienestar, el placer y la comodidad. Esto también implica una cierta tendencia a evitar el malestar. El duelo implica dolor y malestar, y por ello, a veces llega una pérdida y sentimos que no estamos preparados para afrontarla. Hemos alejado tanto el malestar, y a veces con éxito, que intentamos seguir evitándolo a toda costa. Y cuando es ineludible, a veces nos paraliza.

Cuando evitamos el dolor de la pérdida, estamos dejando el duelo inconcluso, por lo que no podemos avanzar del todo.

 

¿Por qué es importante aprender a decir adiós?

La despedida o el adiós es el momento en el que realmente somos conscientes de la pérdida. Por eso, durante toda la historia ha habido diferentes rituales en torno a la muerte. En dichos rituales, las personas podemos compartir el dolor con otros seres queridos y hacer la despedida más real y tangible. Implica aceptación, una fase imprescindible para todo proceso de duelo.

Los ritos de despedida, simbólicamente, ayudan a despedir y recordar al fallecido, lo que supone una facilitación en la elaboración del duelo. De hecho, hay ocasiones en las que las personas no pueden llevar a cabo dichos ritos, y esto puede complicar enormemente el proceso de duelo. Un ejemplo claro lo tenemos en la pandemia por COVID-19, periodo en el que tantas familias han sufrido por no poder despedirse adecuadamente.

Decir adiós es el paso necesario para seguir elaborando el duelo, cuya tarea final es recolocar emocionalmente al fallecido. Esto implica poder continuar viviendo sin que el dolor por la pérdida lo impida.

 

¿Y en los demás tipos de duelo?

Pero cuando hablamos de duelo, no siempre nos referimos a la pérdida de un ser querido. Los duelos más frecuentes son ante la pérdida de otras cosas, como una relación, un trabajo, una situación, etc.

Normalmente, este tipo de duelos requiere de un aprendizaje, pues se produce un cambio al que hay que adaptarse. Y esta adaptación, en ocasiones, implica aprender a soltar. ¿Qué quiero decir con esto? Muchas relaciones, por ejemplo, entrañan viejos patrones que ya no funcionan. O se mantienen precisamente por el miedo a vivir sin esa persona, o sin esa relación. Igualmente ocurre con ciertos trabajos o lugares. Pueden aparecer sentimientos de vacío y soledad, que también necesitamos afrontar y aceptar a veces en la vida.

Cuando nos enfrentamos a una pérdida, hay que reorganizar nuestro mundo, y recolocar nuestro rol en la misma relación o situación. En muchas ocasiones, este aprendizaje es vital para establecer relaciones más sanas en el futuro, o para dejar atrás ciertas limitaciones o ataduras innecesarias.

 

¿Cómo aprender a decir adiós?

Para aprender a decir adiós, en primer lugar, hay que aprender a ser conscientes de nuestra propia vulnerabilidad como seres humanos. Todas las personas tenemos miedos, ataduras y dependencias, y nos cuesta afrontar el malestar.

En segundo lugar, el malestar y el dolor son parte de la vida, y cuando llegan, hay que intentar afrontarlos. Esto implica tiempo, dedicación y ganas de crecer.

Otra parte fundamental del adiós son los ritos. La historia nos dice que son realmente facilitadores de las despedidas, y además nos permiten simbolizar el cambio que viene.

Y por último, y no menos importante, buscar apoyo. Afrontar el malestar no significa hacerlo en soledad, sino que es bueno expresar el dolor y las emociones asociadas a la pérdida, sea del tipo que sea.

Esperamos que este post os ayude a afrontar las diferentes pérdidas y seáis capaces de aprender a decir adiós. Si aun así consideráis que solos o solas os cuesta más de lo que os parecería deseable, no dudéis en contar con nuestro equipo de psicólogos en Granada y, si vivís en otra ciudad, recordad que disponemos del servicio de terapia online y que está funcionando muy bien. Actualmente, en esta modalidad, tenemos pacientes en Madrid, Barcelona, Córdoba, La Rioja y Buenos Aires y están (y estamos) muy contentos con el progreso y los resultados.

No dudéis en poneros en contacto con nosotras si tenéis cualquier duda.

¡Muchas gracias por la confianza!

 

Artículo escrito por
Ana Rodríguez Angelina
Psicóloga infantil y de adultos
en Centro Promethea de Granada

((Si quieres puedes leer nuestro post de la semana pasada: “Qué es el sadfishing: términos nuevos, realidades de siempre“))

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