Tiempo para ti

Ayer hizo 5 años que conocí a mi marido, ya tenemos una gran historia que contarnos. Los que llevéis más tiempo con vuestras parejas pensaréis que eso no es nada, pero para mí es mucho. Han ocurrido muchas cosas en estos años; creamos una pareja y una familia, nos mudamos, tuvimos un hijo, nació Promethea y nos invadió una pandemia. No son pocas cosas para ese tiempo.

Esta mañana me he dado cuenta que ayer también hizo 5 años de otro momento importante para mí. Hace 5 años fue el último día de un curso de escritura creativa que me encantó: aprendí, me divertí y conocí a gente muy interesante.

Pensaréis que qué tiene que ver una cosa con la otra pues, aunque no os lo creáis, tiene sentido. Desde que montamos una familia, y más concretamente desde que mi hijo nació, toda mi vida gira en torno a él. Todo puede sonar un poco exagerado, pongamos el 75%, porque el 25% restante gira en torno a Promethea. Y esta división ya no es una exageración.

El peque de la casa ya tiene casi 3 años y medio, es una personita muy demandante, todo lo que les des es poco. Es cierto que cada vez es más independiente, se entretiene jugando solo, ya juega con sus amiguitos y eso me da vidilla, tengo tiempo. Todavía son pequeños ratos, todo lo demás hay que pasarlo con él y es algo que me divierte muchísimo y me cansa a la vez.

 

Tiempo para mí

Como soy consciente de la división de mi tiempo y de los grandes avances en la independencia de mi hijo, me planteo cambios. He decidido encontrar tiempo para mí, qué fácil es escribirlo y contároslo, pero qué difícil ha sido cuadrarlo todo, aunque ya lo he conseguido. A partir de septiembre tengo dos momentos a la semana que van a ser para mí, sólo para mí.

“Para mí”: dos palabras que encierran un mundo. Hace tanto que no tengo mi cerebro en ese modo que me cuesta procesarlo. A priori parece muy fácil, toda mi vida hasta hace 4 años fue así, para mí, con algún matiz, pero básicamente para mí. Ahora voy a tener unos momentos y quiero aprovecharlos bien, haciendo algo que me guste. No sé si lo que antes me gustaba me sigue gustando o prefiero invertir mi precioso tiempo en otra cosa. No soy la misma persona que cuando intentaba aprender a bailar flamenco, escribir, cuando me metía en la piscina y nadaba o me sentaba a leer sin parar…

Ahora tengo que redescubrirme porque en estos años hay parte de mí que ha cambiado. No me he observado lo suficiente para saber qué sigue en mí, qué se ha ido y qué hay nuevo. Me he dado cuenta que antes de saber lo quiero hacer, tengo que invertir tiempo para mí, para volver a mirarme al espejo y conocer a esa nueva mujer.

A lo largo del día dedicamos tiempo a las personas que queremos porque son importantes y de esa manera les demostramos lo que sentimos. Juego con mi hijo, abrazo a mi marido, llamo a mis amigos, visito a mis padres… y no hablemos del tiempo en el trabajo. La pregunta que os hago es ¿cuánto tiempo al día, a la semana, al mes, le dedicáis a la persona más importante en vuestra vida?, ¿cuánto tiempo os dedicáis a vosotras mismas?

Hay que pararse para mirarse, necesitamos saber qué queremos. Aquí os hablo del tiempo libre porque para mí es mi asignatura pendiente. Yo tengo la gran suerte de trabajar en lo que me gusta. Pero también hay que ver si nuestro trabajo nos satisface, si no es así, investigar las opciones que tenemos. Por lo menos, pararse ahí un ratito y mirar más allá de los demás, más hacia ti misma.

Ahora estamos en periodo de vacaciones, puede ser el momento de hacerlo, escaparnos de nuestra familia un rato. Suena muy mal, pero es así, tienes que escaparte de los demás para volver a ti. Vete a pasear, siéntate en un banco, coge el coche y conduce, lo que puedas hacer, pero sola y lleva un espejo para mirarte. Seguro que ves alguna arruga nueva, alguna cana sin tapar, algunas ojeras.

 

Mirarte, escucharte

Si consigues seguir mirando sin huir, vas a ver que estás ahí y puedes pasar al siguiente paso que es escucharte. Tienes mucho que decirte, aprovecha para escuchar lo que te gustaría hacer en tu momento a solas, en tu trabajo, en tu vida.

Esos son mis deberes para este mes de agosto, antes de saber qué hacer tengo que saber quién soy. Sé que esto va a repercutir en mi bienestar emocional porque me va a hacer sentir más satisfecha conmigo misma. El tiempo que le dedique a los demás no me va a pesar tanto porque ya tengo tiempo para mí. Voy a estar más relajada porque tengo tiempo para disfrutar a solas. Y, por supuesto, mi autoestima me lo va a agradecer porque se va a ver reforzada.

Así que os animo a que lo practiquéis. Si no os sentís seguras, si no sois capaces de cambiarlo, si lo que sea, sabéis que en Promethea podemos acompañaros en el proceso. Desde Granada o desde cualquier rincón del planeta estamos disponibles para vosotras con la terapia online, así que no dudéis en contactar con nosotras.

Aprovechad las vacaciones para miraros y escucharos, aunque sea un ratito a la semana.

¡Feliz agosto!

 

Artículo escrito por
Carmen Montoro
Psicóloga, terapeuta de pareja, sexóloga y
co-directora en Centro de Psicología Promethea

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