Tu maternidad en boca de todos

Maternidad: los grandes mensajes que recibes

Recuerdo perfectamente el día que supe que estaba embarazada, supongo que es algo que no se olvida. Mi marido y yo disfrutamos muchísimo porque aquel pequeño bichito ya era nuestro y lo esperábamos con los brazos abiertos. A las pocas horas entré en el privilegiado mundo de la maternidad porque empecé a dar la noticia a mi gente. Y ese fue el pistoletazo de entrada en ese maravilloso y privado grupo de mujeres que son madres.

En esos momentos yo estaba totalmente receptiva a todo lo que me decían las unas y las otras, yo era una novata en la maternidad. Todas ellas sabían mucho más que yo y lo hacían con todo el cariño del mundo. Conforme el embarazo avanzó, sus consejos también, había muchos temas que tratar. “Congela el jamón así te lo puedes comer”. “Si tienes náuseas come algo que se te pasan”. “La mejor ropa de premamá es la que venden en tal sitio”…

Cuando dices que vas a ser madre el vínculo que se crea es tan increíble y tan inmediato que todas me contaban sus experiencias. Qué embarazo habían llevado mejor, cómo habían afrontado sus abortos, si les apetecía tener sexo o no, sus estados de ánimo antes-durante-después… Esto ocurría incluso con mujeres que sólo conocía de la sala de espera de la consulta para hacernos la revisión. Te hacen partícipe de su mundo más íntimo, yo nunca me había sentido tan dentro de una comunidad y de una manera tan rápida. Te sientes especialmente cuidada, entendida y protegida.

 

Los complicados mensajes que recibes

Hace un par de días una persona a la que quiero mucho me mandó una foto, era una ecografía, ¡¡va a ser mamá!! Me puse tan contenta que la llamé enseguida para que me lo contara todo, con la mitad no me podía conformar. ¿Y sabéis qué hice?, pues lo que hicieron conmigo; le dije muchas cosas que debía hacer con su maternidad y otras muchas que no. Ahora la experta soy yo y ella la novata, es lo que toca.

Cuando colgué me puse a pensar en todo esto porque había algo que no me dejaba tranquila. Recordé todo lo que os he contado un poquito más arriba. Y vi que cuando yo recibía esos mensajes sentía la obligación de llevarlos a cabo porque crees que es el camino a seguir. Algunos no los pude cumplir y me sentí frustrada, no es que yo tenga baja tolerancia a la frustración, es que haces muchas cosas mal.

Yo metí a mi hijo en la cama con nosotros por la noche y eso no se hace porque te provoca problemas para dormir: MAL. Yo llevaba a mi hijo en el carrito y no de porteo, y eso no se hace porque hay poco contacto físico: MAL. Yo sigo dándole la teta con 2 años y debía habérsela quitado hace muchísimo: MAL. Yo llevé a mi hijo a la guardería con año y medio cuando debería haberlo llevado desde que terminó mi baja de maternidad: MAL…

¿Os dais cuenta de cuántas cosas he hecho MAL? Pero si os hubiera dicho que hice las contrarias también habría gente que lo vería mal y yo sentiría que he cometido errores. He intentado hacerlo todo desde una crianza consciente y teniendo en cuenta lo que mi bichito quería y lo que yo podía darle. No sé si ha estado bien o mal, lo que sé es que ya me da igual lo que me digan cuando es una imposición. Pero todo esto puedo decirlo ahora, casi 3 años después de haberme enterado que estaba embarazada, en aquellos meses yo era una novata.

 

Los mejores mensajes que puedes recibir en la maternidad

Así que “Mari Pili” (nombre ficticio de esa futura mamá), perdóname por mi falta de empatía. Creo que hubiera estado bien dejarte descubrir por ti misma los entresijos de este maravilloso y duro mundo de la maternidad.

Intentaré contarte mi experiencia y la de todas aquellas que me hicieron cómplice de las suyas para que así veas la gran diversidad que hay. Y descubras que todas son estupendas mamás y sus hijos las quieren con locura porque lo hagan como lo hagan lo hacen bien.

Te confesaré que sigo siendo una novata en todo esto porque sólo tengo experiencia con mi bichito. Sé que el mío escupía el chupete pero es que a lo mejor al tuyo le encanta y no lo suelta. Sé que al mío no le gustaban los ruidos fuertes pero sí la música de una batería, pero a lo mejor el tuyo prefiere la música clásica.

Observaré muy de cerca, porque no me quiero perder ni un detalle, todo lo que decides hacer con tu bichito sin juzgarlo. Te diré lo maravillosa madre que ya eres aunque te equivoques, así tu autoestima crecerá y serás muy fuerte para seguir afrontando todos tus errores.

Y te pido a ti, que si alguna vez se me olvida todo esto me lo recuerdes, porque a lo mejor mi mala memoria me juega una mala pasada. Me puedes decir que cada niño es un mundo, cada madre una galaxia y cada unión madre-hijo un universo.

PD: Si algunas de vosotras necesitáis algo en todo este periodo de embarazo, postparto, primeros meses con vuestro bichito… aquí estamos. Desde Promethea, nuestro Centro de Psicología en Granada os ayudamos con los problemas emocionales que os puedan surgir en cualquier momento. Siempre respetando vuestras decisiones y yendo a vuestro lado en la maternidad. Solo tenéis que poneros en contacto con nosotras.