Tipos de terapia·Actualizado el 2 de octubre de 2026·7 min de lectura

Peligros del EMDR: cuándo no conviene y qué hay de cierto

El EMDR es una terapia segura cuando la aplica una psicóloga con formación acreditada y respetando sus fases. Aun así, trabaja con recuerdos que duelen y puede removerte durante unos días.

Rocío Pérez Lobato

Rocío Pérez Lobato

Co-directora del Centro de Psicología Promethea

Psicóloga en una sesión de EMDR moviendo la mano delante de la paciente

Muchas personas llegan a consulta con miedo por algo que han leído sobre el EMDR. Te cuento lo que veo en consulta y en qué casos prefiero esperar.

¿El EMDR es peligroso?

Por sí mismo, no. La Organización Mundial de la Salud lo incluye desde 2013 entre sus recomendaciones para tratar el estrés postraumático, tanto en personas adultas como en la infancia y la adolescencia. El riesgo aparece cuando se aplica deprisa o sin la formación necesaria. Por eso importa tanto quién te acompaña y cómo prepara el proceso contigo.

Qué es el EMDR, en dos minutos

EMDR son las siglas en inglés de desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares.

Algunas experiencias se quedan guardadas sin procesar: un accidente o una humillación de cuando eras pequeña. Al recordarlas vuelve la angustia, como si estuviera pasando ahora.

En la sesión, mientras piensas en ese recuerdo, sigues con los ojos el movimiento de mi mano. También se puede hacer con toques alternos en las manos o con sonidos en cada oído. Eso ayuda a tu cerebro a procesarlo: el recuerdo sigue ahí, pero deja de doler igual.

Además, el EMDR trabaja en tres tiempos: presente, pasado y futuro. Partimos de lo que hoy te dispara el malestar en tu día a día. Desde ahí conectamos esos síntomas con los recuerdos del pasado que están detrás. Y, a la vez, preparamos situaciones futuras en las que puedas verte y sentirte de otra manera.

El EMDR se trabaja en ocho fases, y solo algunas de ellas tocan el recuerdo.

Efectos secundarios que pueden aparecer

Después de una sesión es habitual notar algo. Lo más frecuente es esto:

  • Emociones intensas durante la sesión o en las horas siguientes, como tristeza o enfado.
  • Sueños más vívidos, o recuerdos que aparecen solos esos días.
  • Cansancio, como si hubieras hecho un esfuerzo físico.
  • Un dolor de cabeza leve.
  • La sensación de estar removida o más sensible de lo normal.

Pasa porque el cerebro sigue procesando después de la sesión. Suele durar unas horas o unos días.

A veces los síntomas empeoran un poco antes de mejorar. Forma parte del proceso, y lo hablamos antes de empezar para que no te pille por sorpresa.

Lo normal y lo que no, después de una sesión

Es esperable:

  • Estar cansada o con el ánimo sensible ese día.
  • Soñar más o pensar en el tema sin querer.

Avísame si:

  • El malestar no baja al cabo de unos días.
  • Te cuesta hacer tu vida normal, como dormir o trabajar.
  • Te sientes desconectada de ti misma durante ratos largos.
  • Aparecen ideas de hacerte daño. En ese caso, además, pide ayuda urgente llamando al 024.

Cuándo es mejor no hacerlo, o esperar

Hay momentos en los que conviene esperar antes de empezar con el EMDR. Casi siempre se retoma más adelante, cuando hay una base firme:

  • Cuando estás en plena crisis y lo primero es estabilizarte.
  • Cuando aún no tienes recursos para calmarte si algo te desborda.
  • Si hay disociación intensa (sensación de irrealidad, lagunas de memoria) que todavía no se ha trabajado.
  • Si estás usando el alcohol u otras sustancias para aguantar el malestar.
  • En etapas en las que no tienes a nadie alrededor que te sostenga.

Hay dos casos que conviene contarme en la primera sesión:

  • Epilepsia: el EMDR puede estar contraindicado. Antes de empezar se valora con tu neurólogo y teniendo en cuenta la medicación que tomas.
  • Embarazo: no está contraindicado. En esta etapa trabajamos algún miedo del presente y dejamos para más adelante los recuerdos del pasado.

Dónde está el riesgo de verdad: en quién lo aplica

Casi todo lo que sale mal en EMDR tiene que ver con cómo se aplica. Una terapeuta que se salta la preparación o fuerza el ritmo puede dejarte con más malestar del que traías.

En España, la Asociación EMDR España acredita la formación por niveles. Antes de empezar, tienes derecho a preguntar:

  • ¿Qué formación en EMDR tienes?
  • ¿Cómo vamos a prepararnos antes de trabajar el recuerdo?

Si ya estás en terapia y sientes que no avanzas, te puede ayudar este artículo sobre qué hacer si sientes que la terapia no te funciona.

Cómo lo hacemos en Promethea

En Promethea el EMDR lo aplico yo, Rocío Pérez Lobato. Tengo la formación básica de la Asociación EMDR España, niveles 1 y 2, en infanto-juvenil y en adultos. Además, llevo dos años supervisando mis casos con una consultora experta en EMDR.

Mi compañera Raquel Cazorla Membrive también trabaja con EMDR, en este caso con personas adultas. Tiene la formación básica de la Asociación EMDR España, niveles 1 y 2, en adultos.

Lo integro siempre con otras terapias que trabajamos en el centro, como la cognitivo conductual, la de aceptación y compromiso, la focalizada en las emociones o la de sistemas de la familia interna.

Las ocho fases, y dónde está la protección:

  1. Historia: te conozco y vemos juntas qué se trabaja y qué todavía no.
  2. Preparación: aprendes herramientas para calmarte antes de tocar nada.
  3. Evaluación del recuerdo.
  4. Desensibilización.
  5. Instalación de una idea más amable sobre ti.
  6. Exploración de lo que queda en el cuerpo.
  7. Cierre: ninguna sesión acaba contigo desbordada.
  8. Reevaluación: al empezar la siguiente, revisamos cómo has estado.

Con niños y adolescentes lo adapto a su edad y cuento con la familia. Puedes ver cómo trabajamos en psicología infantil y de adolescentes.

Si te han hablado del EMDR y no sabes si es para ti, pide una primera sesión de terapia individual en Granada y lo valoramos juntas.

Mitos sobre el EMDR

  • Te hipnotiza. Estás despierta y con el control todo el tiempo, y puedes parar cuando quieras.
  • Borra recuerdos. Lo que recuerdas sigue ahí. Cambia cómo te afecta cuando lo recuerdas.
  • Se resuelve en una sesión. Depende de cada caso. Un trauma que viene de lejos lleva meses.
  • Es solo mover los ojos. El movimiento ayuda, y lo que de verdad sostiene el proceso es la preparación y la relación con tu terapeuta.

Preguntas frecuentes

¿El EMDR puede empeorar los síntomas?

Puede pasar durante unos días, porque se trabaja con recuerdos que duelen. Suele ser algo pasajero y forma parte del proceso. Lo importante es que lo sepas antes de empezar y que tengas herramientas para calmarte. Si el malestar no baja o te cuesta hacer tu vida, cuéntaselo a tu psicóloga en cuanto puedas.

¿Es normal sentirse removida después de una sesión de EMDR?

Sí, es de lo más habitual. Tu cerebro sigue procesando después de la sesión y puedes notar cansancio o sueños más vivos. Ese día conviene dejarte espacio y no llenarte de planes. Si la sensación dura más de unos días, avisa a tu psicóloga.

¿Cuándo no se debe aplicar EMDR?

Cuando la persona está en plena crisis o tiene una disociación intensa sin trabajar. En esos casos se prepara primero el terreno y el EMDR llega después. Con epilepsia puede estar contraindicado y se valora antes con el neurólogo. En el embarazo se puede hacer, centrado en miedos del presente.

¿Es seguro el EMDR en niños y adolescentes?

Sí, con una psicóloga formada en infanto-juvenil. La Organización Mundial de la Salud lo recomienda también para niños y adolescentes con estrés postraumático. Se adapta a su edad, con juegos o dibujos si hace falta, y se cuenta con la familia durante todo el proceso.

¿Y si hago EMDR online? ¿Es igual de seguro?

Sí. Ahora mismo hago todas mis sesiones por videollamada, también las de EMDR. Tú misma te das los toques alternos o sigues un estímulo en la pantalla. Antes valoramos si es tu caso, porque en casa tienes que contar con un espacio tranquilo y con recursos para calmarte. Si te interesa la terapia online, lo vemos en la primera sesión.