Cómo aceptar lo que no me gusta de mi pareja

Cómo aceptar lo que no me gusta de mi pareja: El mapa de ruta

Esta semana quería escribir sobre cómo aceptar lo que no me gusta de mi pareja y me he puesto a pensar en cómo la elegimos. Repasando cómo esa toma de decisiones ha evolucionado desde mis abuelos hasta ahora, he recordado dos eslóganes que me parece que lo ejemplifican muy bien.

Mi abuela me contaba que había tenido varios pretendientes y que uno de ellos fue a rondarla en caballo. Pero que a ella quien le gustaba era mi abuelo, se hicieron novios y se casaron para siempre, con todo lo que eso significa. Por esos años, en concreto en 1947, hubo un eslogan de una marca de joyas que decía: “Los diamantes son para siempre”. Lo que querían era situar al diamante como símbolo imperecedero de amor y compromiso, y lo consiguieron. Porque eso significaba casarse, te quedabas con esa persona para toda la vida, no había otra opción, mis abuelos así lo hicieron.

Casi 40 años después, en 1985, una marca de detergente sacó otro eslogan: “Busque, compare y si encuentra algo mejor, cómprelo”. Durante esos años se produjo un cambio muy importante, en lo que concierne al fin del matrimonio, ya podía decidirlo la pareja, la separación de pareja empezaba a ser un fenómeno algo más común y existía el divorcio. Así que ese eslogan me parece un buen resumen de cómo decidimos hoy la pareja que queremos tener a nuestro lado. No es sólo encontrar alguien que nos parezca mejor, dejar a nuestra pareja e irnos con la nueva persona. Sino que conforme vamos teniendo parejas, vamos creando nuestro mapa de ruta de las relaciones. Cada uno diseña el suyo; hay lugares que no queremos visitar, otros que nos encantan y algunos en los que podemos ser más flexibles.

 

¿Cómo cambiar lo que no me gusta de mi pareja?

Si os pido que hagáis una lista de las características que os gustaría que tuviera vuestra pareja seguro que sería muy larga. Desde pequeños hemos aprendido a escribir la carta a los Reyes Magos, así que se nos da bien pedir. Ahora, si os pido que me digáis qué no queréis en vuestra relación de pareja ya no es tan fácil. No es fácil porque muchas veces nos hemos comido nuestras palabras y hemos acabado aceptando cosas que creíamos que nunca aceptaríamos.

Con la primera pareja que tenemos, podemos saber lo que no queremos por las experiencias de otros. Conforme vamos viviendo nosotros esas experiencias, vamos haciendo esa lista de puntos negros que no queremos visitar. En mi despacho veo como muchas personas que se habían prohibido permitir una infidelidad, han vivido varias y continúan con esa pareja.

Como a pesar de permitirlo no nos sentimos cómodos, luchamos contra esa incomodidad. En esas ocasiones, nos esforzamos en que el otro cambie, le explicamos nuestras razones, los beneficios para los dos, incluso nuestros límites, en teoría, infranqueables. Si lo conseguimos tenemos la sensación de que es porque hemos insistido y no porque quiera hacerlo en realidad, y si no lo conseguimos creemos que no quiere cambiar. Ninguna solución nos va a convencer.

No nos damos cuenta que lo que el otro haga o deje de hacer está fuera de nuestro control. Sí, como lo lees, su cambio no depende de nada de lo que tú hagas, digas, ruegues o amenaces. Sí podemos pedir un cambio porque algo no nos parezca bien, no es tragarnos todo lo que nos disgusta porque no haremos bien esa digestión. Pero no podemos hacer que el otro cambie. Así que siento decirte que no vas a conseguir cambiar lo que no te gusta de tu pareja.

 

¿Cómo aceptar lo que no me gusta de mi pareja?

Entonces, ¿qué se puede hacer en estos momentos? La clave está en decidir qué es lo que tú quieres hacer. Tenemos que recordar que no podemos controlar lo que nuestra pareja haga, lo único que podemos controlar es lo que nosotros hacemos.

No hay una respuesta correcta, no te puedo decir vete y deja a esa pareja o quédate porque tampoco es para tanto. Es tu decisión, sólo tuya, tú tienes que asumir que aceptas eso que no te gusta o no lo aceptas.

Pero ten en cuenta que aceptar no es resignarse. Cuando me resigno es porque he luchado contra eso que no me gusta para solucionarlo o para evitarlo porque no es agradable para mí. Cuando decido aceptarlo, no lucho sino que permito que eso que no me gusta me deje seguir viendo a mi pareja de una forma respetuosa, amable, cariñosa.

Hay algo que debéis recordar, aceptar algo que no me gusta lleva asociado emociones desagradables: enfado, tristeza, rabia, impotencia… Esas emociones no se pueden quitar, es más, dejadlas con vosotros porque es sano sentirlas. El truco está en impedirles que te lleven a hacer algo que vaya en contra de tus valores. Si decides aceptar que tu pareja es impuntual, te vas a enfadar igual, pero no permitas que ese enfado te haga chillar, sermonearle, castigarle… Hay que gestionar ese enfado para poder seguir siendo respetuoso y amable con mi pareja.

Ya sé lo que estáis pensando: “La teoría está muy bien, pero esto no es fácil”. Nunca dije que lo fuera, cuesta trabajo, sobre todo al principio porque no estamos acostumbrados a hacerlo así. Si tienes alguna duda sobre lo que has leído, si crees que te podemos ayudar a llevarlo a cabo, ya sabes dónde estamos. Desde Promethea podemos ayudaros a saber cómo aceptar lo que decidas aceptar de tu pareja. Si estás en Granada nos puedes visitar presencialmente y si estás puedes pedir cita igualmente porque tenemos terapia online.

 

Artículo escrito por
Carmen Montoro
Psicóloga, terapeuta de pareja, sexóloga y
co-directora en Centro de Psicología Promethea