Odio a todo el mundo, ¿qué puedo hacer?

¿Por qué odio a todo el mundo?

Muchas personas se sorprenden a sí mismas con ese sentimiento de «odio a todo el mundo», teniendo pensamientos negativos y sentimientos de rabia hacia los demás. Estos pensamientos se reflejan reaccionando de forma hostil ante su entorno.

La aparición de la misantropía, o el odio a todo el mundo, es debido a experiencias pasadas desagradables. Dichas experiencias provocan que el sujeto en cuestión se vaya aislando y que acabe rechazando el contacto con los demás. Piensa que le va a ocurrir lo mismo de nuevo con cualquier otra persona por tanto tiende a aislarse. A su vez, tiende a pedir o a exigir de diversas formas mucha atención a los de su alrededor. Esta situación tiene como consecuencia un conjunto de emociones negativas que fomentan el aislamiento social. Sienten enfado, malestar, irritación, estrés pudiendo desencadenar periodos de depresión y fobia social.

 

Cómo no llegar a sentir ese odio a todo el mundo

Lo fundamental para no llegar a estos sentimientos es ir modificando los pensamientos negativos que condicionan la manera en la que se ve el mundo. De esta forma, evitaremos un posible bloqueo emocional y podremos seguir pensando y sintiendo con claridad. Las personas que sienten odio a todo el mundo tienden a generalizar el concepto de que la gente es mala o traidora. Por tanto, piensan que las personas nos acabarán fallando. Esta idea fomenta que estemos especialmente pendientes de cualquier error que cometa el otro corroborando de manera errónea que efectivamente todos son malos y traidores. La idea es no enfocar la atención en lo negativo de las conductas ajenas. Hacer un esfuerzo por recordar no sólo los eventos negativos sino también los positivos, valorar todo en su conjunto.

 

Ya siento odio, ¿ahora qué hago?

Algunas de las ideas por las que podemos empezar son:

  1. Analiza tus recuerdos. ¿Estás enfocando el recuerdo sólo en la parte negativa. De nuevo, intenta rememorarlo teniendo en cuenta todos los aspectos, intentando recordar lo ocurrido en su conjunto.
  2. Reflexiona sobre las cualidades positivas de los demás. Es posible que tengas expectativas muy altas sobre cómo deben comportarse contigo los demás, o sobre cómo deben ser. Todos tienen defectos.
  3. Relaciónate con personas más afines a ti. Te será más sencillo conectar con ellas y ayudará a reducir el odio a todo el mundo.
  4. No generalices. Cuando etiquetes a una persona con una cualidad u otra, o con una falta de la misma, plantéate si es posible que te falte información.
  5. Practica tu empatía. La falta de empatía, el no saber posicionarse en el lugar de los demás, no nos permite ser objetivos con las respuestas de cada uno.

Ya sabes que desde Promethea podemos ayudarte a sentirte mejor y a poder expresar todo ese malestar. Si necesitas hablar con nuestras psicólogas ponte en contacto con nosotras y te atenderemos encantadas.

Recordarte, también, que si consideras que la terapia online puede adaptarse mejor a tu caso, disponemos de esa modalidad además de la terapia en Granada presencial.