Psicología para padres: reconectar con vuestros hijos

Psicología para padres: Cómo reconectar con vuestros hijos

A veces, en medio de las prisas, el cansancio y las responsabilidades del día a día, la relación con nuestros hijos puede verse afectada debido a los conflictos que aparecen, las órdenes, correcciones constantes…y sin darnos cuenta nos anclamos en preguntas como:
¿qué hago para que mi hijo estudie?
¿cómo hago que deje la play cuando yo se lo diga y no me chille?
¿cómo hago para que no se enfade tanto?

En nuestras sesiones de Disciplina Positiva para padres, muchos de los papás se mostraban interesados en dar respuesta a este tipo de preguntas.

Psicología para Padres_promethea granada_web

Si os dais cuenta, la mayoría de las preguntas van encaminadas a que nuestro hijo nos escuche y haga lo que consideramos que para nosotros es lo correcto o a evitar su sufrimiento. Pues bien, como ya sabréis, ni podemos “imponer” nuestro criterio si queremos que ellos aprendan de la experiencia, ni podemos salvarles de sentir emociones desagradables. Ambas cosas, además de inevitables, son necesarias.

La Disciplina Positiva nos invita a mirar la educación desde otro lugar, viendo más allá de la conducta y prestando atención a sus necesidades emocionales.
Este modo de educar con firmeza y respeto se basa en fomentar espacios de escucha y afecto con los hijos.

Ahora que vuestros ritmos se desaceleran un poco y podéis pasar más tiempo con vuestros hijos, puede ser un buen momento para reconectar con ellos y probar distintas estrategias. Desde la Psicología infanto juvenil y la Disciplina positiva os sugerimos algunas ideas para facilitar que vuestros hijos se sientan mejor y que vosotros podáis sentiros escuchados y seguros en lo que decidís.

La importancia de la Psicología para padres

Aunque el nombre de “Psicología para padres” no corresponde a una disciplina como tal, creemos necesario ofrecerle este espacio. Queremos dedicar este post a reflexionar sobre qué actitudes, conductas o motivaciones podríais tener presentes en la educación de vuestros hijos. El objetivo es tener una dirección que seguir y darnos cuenta de cuándo estamos yendo en sentido contrario. Si no, acabaremos haciendo cada día intentos desesperados por conseguir que todo esté bien sin saber qué queremos conseguir realmente.

Cuando en nuestros talleres de Disciplina Positiva para padres hacemos esta pregunta: ¿Cómo te gustaría que fuese tu hijo cuando se transformase en un adulto? La gran mayoría de los padres responden con una palabra: FELIZ. Y a esta palabra le suelen acompañar otras como: que tenga una fuerte autoestima, que sea responsable, que no tenga muchos problemas emocionales, etc.  Para crear hijos felices hay que tener en cuenta qué estamos haciendo en nuestra relación con ellos en el presente, y cuáles son los desafíos y metas que tenemos. Sólo así podremos llegar a nuestro objetivo. Desde la Psicología infanto junvenil os sugerimos estas pautas para que reflexionéis sobre ello.

Cómo ayudar a que vuestro hijo se sienta bien

Como hemos dicho, no podemos lograr que se sientan de una manera determinada ni impedirles su malestar. Pero sí podemos ayudarles a que reconozcan qué sienten y que decidan qué pueden hacer con eso que sienten. Todo ello, creando un espacio seguro y respetuoso en el que vamos a escucharlos y hacerles preguntas de curiosidad. Algunas preguntas que os pueden ayudar son:

  • ¿Cómo estás? ¿Cómo te estás sintiendo ahora?
  • Me gustaría que me contases más sobre lo que me estabas diciendo.
  • Entiendo que te sientas triste, enfadado, con miedo…
  • ¿Qué te gustaría que hiciese? ¿Me quedo o vuelvo en un rato?
  • Cuando te apetezca estoy para seguir hablando

Recordad que el objetivo es reconectar con vuestros hijos. Para ello, tenemos que permitir que exprese cómo se siente. Necesitamos escucharle y no juzgar, aunque no entendamos por qué se siente de esa manera o por qué actúa así.  No buscamos solucionar nada ni dar nuestra opinión. De esta forma favoreceremos que su autoestima se fortalezca y adquieran nuevas habilidades emocionales y sociales.

El decálogo de un niño feliz

1. Observaros a vosotros primero. Si vosotros no estáis teniendo la vida que queréis, os sentís desbordados o infelices, va a ser complicado que podáis transmitirle a vuestro hijo cómo ser feliz. Sois el espejo donde ellos se miran, y aunque intentemos disimular nuestro malestar no es posible. Aunque suene a topicazo, si vosotros no buscáis vuestra propia felicidad, será más difícil que ellos puedan hacerlo.

2. Recordad que jugáis en el mismo equipo. Si en cada batalla diaria intentáis ganar a vuestros hijos, ¿en qué lugar les dejáis a ellos? Sí, en el de perdedores. ¿Y queréis tener hijos perdedores? Pues toca trabajar juntos. En primer lugar, escuchando, permitiendo que opinen. Su opinión es tan importante como la nuestra, no la infravaloremos. En segundo lugar, tomando decisiones conjuntas. Que vosotros tengáis la última palabra o el control no significa que tengáis que imponer vuestra opinión.

3. Cread espacios para expresar emociones. Esto no surge por sí solo si no se entrena. Buscad un momento, cinco minutos al día, para hablar de cómo os sentís vosotros (sí, aunque a veces sea difícil), y así podrán expresar cómo se sienten ellos. Después ayudadles a que sepan qué hacer con sus emociones. Así les protegeremos de ser dependientes emocionales.

4. Planificad tiempo para disfrutar con ellos. Si no se puede cumplir lo acordado, les explicaremos por qué y buscaremos otro momento (pero este sí hay que cumplirlo). Sino, sentirán que no son tan importantes.

5. Promoved una crianza consciente. Cada cierto tiempo, considerad individualmente o con la persona que estéis educando a vuestro hijo, si los valores que queréis inculcarle son los que estáis llevando a cabo en vuestras acciones diarias.

6. Poned límites es respetarles y respetaros. Es difícil encontrar el equilibrio entre ser amable y firme a la vez. Estableced los límites que consideréis más importantes (no se puede abordar todo a la vez) y acordad con ellos las consecuencias que tendrá si no respetan dichos límites.

7. Apartaros cuando la paciencia desaparezca. Hay días que uno no puede abordar nada más, y hay que aceptarlo. O delegaremos en la otra persona o les explicaremos que necesitamos retirarnos. Cuando carguemos energía, volveremos a hablar con ellos. Os sorprenderá ver lo capaces que son de empatizar con los adultos cuando nos mostramos vulnerables.

8. Dejad que se aburran. Para incentivar la curiosidad y el aprendizaje tienen que poder aburrirse solos. Serán más independientes, y por lo tanto, más felices. Si no, dependerán de nosotros o de tecnologías adictivas para aprender.

9. Valoradles y ayudadles a que se valoren. No se puede ser feliz si no te valoras a ti mismo. Los pequeños tienen que aprender esto. Reforzad sus esfuerzos y los pequeños avances, no el resultado. Sino, les haremos dependientes del éxito.

10. Buscad ayuda. Si por ejemplo detectáis que vuestro hijo tiene problemas emocionales, que tiene baja tolerancia a la frustración o que padece el síndrome del emperador, parad. Pedid ayuda. Mantener una situación que no mejora y que genera malestar en vuestro hijo y en vosotros no es permitir el crecimiento de un niño feliz.

Cómo os ayuda la psicología para padres para intentar que vuestro hijo os escuche

Aquí entra en juego la otra parte: vosotros. Si queréis que vuestro hijo exprese cómo se siente vosotros también tendréis que hacerlo. Eso facilita que ellos lo copien y se permitan hacerlo sin preguntárselo. Podéis hablar con ellos sobre cómo os sentís en ese momento que compartís con ellos o lo que habéis sentido cuando no os han escuchado.

Para que ellos os escuchen y os tomen en serio es importante que les respetéis a ellos expresándoles las cosas con amabilidad y teniéndoles en cuenta en la toma de decisiones. También es importante que para que ellos os respeten, vosotros seáis consecuentes y firmes con las consecuencias que planteéis con ellos.

Imponerles las cosas, sin permitirles participar en ellas, no funciona. Si lo que queréis es que se sientan importantes y válidos tenéis que saber qué piensan ellos, qué consecuencia se pondrían ellos si no cumpliesen con lo acordado y pactarlo con ellos. La última palabra la tenéis vosotros, pero no olvidéis que sin ellos de vuestro lado, no conseguiréis nada. Y además, ¿Qué es lo que queréis: niños que hagan lo que digáis sin reflexionar sobre su comportamiento o niños que sean capaces de asumir su responsabilidad? ¿niños que se sientan importantes porque contáis con ellos o niños que para sentirse importantes persigan los objetivos de los demás?

Si habéis detectado que necesitáis ayuda o queréis mejorar en algún aspecto, desde la psicología para padres os ofrecemos talleres de disciplina positiva para trabajar todos los aspectos que os preocupan. Además, nuestro equipo de psicología infantil puede ofreceros psicoterapia infantil. Desde Promethea, Centro de Psicología en Granada, estaremos encantadas de atenderos.

Esperamos que este post os haya ayudado a reflexionar sobre este tema tan importante y que os haya arrojado un poco de luz. Para los que ya hayáis empezado, os deseamos que disfrutéis de vuestras vacaciones. ¡Gracias por leernos!

Artículo escrito por
Rocío Pérez Lobato
Psicóloga de infantil y adultos y
co-directora en Centro de Psicología Promethea