419 días con insomnio… al leerlo no me puedo creer que lleve todos esos días con problemas de sueño, son muchas noches, probablemente demasiadas. En realidad no tengo claro si le puedo poner esa etiqueta a mis noches en vela, así que lo mejor es revisar los criterios diagnósticos del insomnio:

Para empezar tiene que llevar contigo por lo menos 3 meses, yo ya me he hecho su amiga después de llevar juntos más de 1 año. Aunque he de reconocer que a veces me causa algo de estrés no descansar como antes.

Me preguntan si estoy insatisfecha con la cantidad y la calidad del sueño; yo no puedo dormir más de 3 horas (como mucho) seguidas, así que por lo menos lo de la cantidad lo cumplo. Cuando ya consigo poner la cabeza en la almohada y cerrar los ojos cualquier movimiento de sábanas, respiración rara o gemido hace que me despierte con pensamientos negativos sobre si estará pasando algo (también puedo tachar la casilla de estar insatisfecha con la calidad). Y una vez que consigo irme con Morfeo no me quedo con él toda la noche, ¿para qué? sería aburrido, me despierto una y otra vez. Se supone que con este ajetreo nocturno debería dormir hasta mediodía por lo menos, yo no tengo que madrugar porque trabajo por la tarde, pero tampoco es así, casi antes de que amanezca, más o menos a las 7.30 estoy en pie. Da igual que sea lunes o sábado, mi insomnio no entiende de fines de semana o vacaciones.

Siguiendo con los criterios, ahora quieren saber si todo esto me causa malestar en otras áreas de mi vida. Qué graciosos!!!! Pues claro que sí, aunque es paradójico, porque después de tantos días una se acostumbra a ir medio sonámbula por la vida, pero es cierto que a veces tengo problemas de memoria en las reuniones de trabajo (menos mal que mi socia es muy comprensiva), no puedo ver un capítulo de ninguna serie por la noche porque se me cierran los ojos casi antes de cenar (menos mal que mi familia es muy comprensiva), cuando quedo con alguna amiga tengo problemas de concentración (aquí no me siento sola porque muchas también conviven con el insomnio). Así que creo que también cumplo este criterio.

Y ya por último os digo que no está causado porque yo consuma ninguna sustancia (no bebo café ni coca-cola, no tomo mediación desde hace casi 2 años), ni tengo ningún otro trastorno psicológico ni físico que lo pueda explicar.

Eureka!!!!! Tengo insomnio. Ya tiene nombre mi trastorno.

Si quiero ser sincera del todo con vosotros tengo que confesaros que también tiene apellido: Bruno. Él es el causante de estas juergas nocturnas, con sus 13 meses ha conseguido pelearse con el dios Morfeo para ganarse mi compañía. Y aunque vivo sonámbula y agotada, también vivo con una gran memoria selectiva que me hace olvidar todo lo malo cuando él me sonríe y me dice “Baba” (ya dirá Mamá).

Pero si en tu caso no encuentras el apellido a tu insomnio, nuestras psicólogas te proporcionarán técnicas para dormir bien. Y si te pasa como a mí, que tienes otro apellido que ponerle, no dudes en hacernos una consulta psicológica donde te daremos herramientas para manejar la inestabilidad emocional y aprender a cómo gestionar el estrés.

 

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