Síndrome del emperador: ¿tu hijo lo controla todo?

Qué es el Síndrome del emperador

El Síndrome del emperador es un trastorno de conducta que afecta a niños. Principalmente se inicia en el hogar, cuando el niño comienza por desafiar a los padres, y más adelante lo generaliza al resto de personas. Suele aparecer en familias donde los padres no pueden dedicar mayor tiempo a sus hijos y para paliar su sentimiento de culpabilidad conceden todas sus peticiones. Con esto, transmiten al menor que los adultos están allí para satisfacer todas sus exigencias.

Por otro lado, este trastorno suele aparece en familias donde se vislumbra una falta de límites. Si los padres no pueden dedicar mucho tiempo a sus hijos tampoco dedican suficiente tiempo para una educación en normas de conducta. Se propicia una dinámica de comportamiento en la que los caprichos son satisfechos en el momento, por lo que se convierten en necesidades. Cuando el niño/a no obtiene lo que quiere se enfada y opta por agresiones físicas o verbales.

 

A qué edades se empieza a manifestar el Síndrome del emperador

Los estudios indican queste síndrome se va detectando cada vez en edades más tempranas. Hacia los cuatro años, lo habitual es que el niño ya sea capaz de verbalizar su rabia y, a los cinco, de controlarse.

Si en estas edades sigue intentando imponer su voluntad, es agresivo, significa que no ha aprendido a manejar su frustración, sentimiento necesario en su desarrollo. Si no lo trabajamos, es posible que el menor se muestre más impulsivo, mienta, tome actitudes vengativas, muestre insensibilidad, se sienta poderoso, etc. Éstas son actitudes tiránicas que debemos eliminar.

 

Cómo detectarlo

Las características de los niños con el Síndrome del emperador son las siguientes:

  • Presentan escasos recursos para la solución de problemas.
  • Muy centrados en sí mismos.
  • Sentido exagerado de lo que les corresponde y esperan que los demás se lo proporcionen.
  • Culpan a los demás de los que hacen, por tanto, esperan que otros les solucionen sus problemas.
  • Baja tolerancia a la frustración, al aburrimiento, expresándolo con rabietas, ataques de ira, etc. y acarreando problemas de estudio e incluso dificultades de aprendizaje.
  • Discuten las normas y/o los castigos con sus padres a quienes consideran injustos, malos, etc. Este comportamiento les compensa ya que ante el sentimiento de culpa provocado, los padres ceden y otorgan más privilegios.
  • Exigen atención, no sólo de sus padres, sino de todo su entorno.
  • No responden bien a las estructuras sociales ni a las figuras de autoridad mostrando dificultades de adaptación.
  • Suelen tener una autoestima baja pudiendo dar lugar al fracaso escolar.

 

Pauta para intentar solucionarlo

Desde la psicología infanto juvenil, podemos indicar que algunas pautas eficaces son las siguientes:

  1. Establecer reglas y límites claros.
  2. Ser coherentes. El padre y la madre deben ponerse de acuerdo respecto a un mismo problema y respecto a las normas y consecuencias.
  3. Mostrarse firmes respecto a lo que el padre y la madre decidan de forma conjunta.
  4. No imponer un castigo que luego no se cumpla.
  5. Otorgar a los hijos responsabilidades acordes a su edad, como recoger la mesa o ponerla, poner su ropa en el cesto de la ropa sucia, etc.
  6. Enseñarles a desarrollar habilidades no violentas. Los progenitores deben dar ejemplo y practicar con ellos el diálogo respetuoso y la escucha.
  7. Mejorar los vínculos afectivos con nuestros hijos/as. Para este punto, es importante tener en cuanto el trabajo en mediación familiar.

Si crees que tu hijo presenta el Síndrome del emperador, nuestro equipo de psicología infantil puede ofrecerte psicoterapia infantil y orientarte sobre el tratamiento psicológico.

Si necesitas un psicólogo infantil en Granada, no dudes en ponerte en contacto con nosotras y acudir a nuestro Centro de psicología Promethea.