Es una de las consultas que más veo en pareja. Te cuento por qué pasa y qué puedes hacer.
¿Es normal perder el deseo sexual por tu pareja?
Sí, es frecuente, sobre todo en relaciones largas. El deseo cambia con el estrés, el cansancio, la rutina o la etapa de la vida, y puede bajar aunque quieras a tu pareja. Lo que ayuda es entender qué lo ha apagado y hablarlo, porque el silencio suele empeorarlo.
Querer a tu pareja y desearla son cosas distintas
Querer a alguien es cariño y confianza. Desear a alguien son unas ganas eróticas que necesita sus propias condiciones: tiempo, energía, novedad y sentirte a gusto contigo.
Por eso muchas personas llegan diciendo que quieren mucho a su pareja y que, aun así, no les apetece. Es una de las frases que más escucho en consulta.
Pongamos una pareja que lleva ocho años junta. Ella llega agotada del trabajo y él se encarga de los niños por la tarde. Se llevan bien y se ríen juntos, pero hace meses que ninguno propone nada.
Él piensa que ella ya no le desea. Ella siente que le falta algo y no sabe qué. Ninguno lo dice y, con el tiempo, se van separando también en la cama.
Por qué se pierde el deseo en la pareja
Casi nunca hay una sola causa. Estas son las más habituales:
- Estrés y cansancio acumulado, sobre todo con trabajo o con hijos pequeños.
- Rutina: los mismos gestos, a la misma hora, durante años.
- Enfado o resentimiento que no se ha hablado y que se cuela en la cama.
- Cambios de etapa, como un embarazo, una enfermedad, la menopausia o una medicación.
- Una autoestima baja o una relación difícil con tu propio cuerpo.
Si el cambio ha sido brusco o coincide con un tratamiento o con cambios hormonales, coméntalo también con tu médico.
Deseo que llega antes y deseo que llega después
Mucha gente espera a sentir ganas para acercarse a su pareja. En relaciones largas es habitual que las ganas aparezcan después de empezar el contacto, con un beso o una caricia que va a más.
Si esperas a que el deseo llegue solo, puedes esperar mucho tiempo. Si quieres saber cómo se vive el deseo en cada persona, te puede ayudar este artículo sobre cómo conocer tu deseo sexual.
Si eres tú quien ha perdido el deseo
Es más habitual sentir culpa que decirlo. Estas pautas te pueden servir:
- Ponle fecha al cambio: ¿desde cuándo lo notas y qué pasaba entonces?
- Cuéntaselo a tu pareja con calma, antes de que lo interprete como rechazo.
- Quita la presión del sexo. Cuando cada acercamiento es una prueba, el deseo se esconde todavía más.
Si es tu pareja quien ya no te desea
Duele, y es fácil leerlo como un rechazo personal. Pocas veces lo es. Conviene:
- Hablarlo en un momento tranquilo y fuera de la cama, desde lo que sientes tú y sin reproches.
- Preguntar con curiosidad qué le pasa, en vez de buscar al culpable.
- Pedir un acercamiento sin objetivo de sexo, como un masaje o un rato de contacto sin prisa.
Cómo hablarlo con tu pareja
Elige un momento tranquilo, lejos del dormitorio y de un día de cansancio. Empieza por lo que sientes tú, no por lo que hace o deja de hacer la otra persona. Contar que echas de menos sentirte cerca funciona mejor que un reproche.
Después pregunta cómo lo vive tu pareja y escucha sin defenderte. Para una primera conversación sobra con que los dos sepáis que el otro lo ha notado.
Lo que suele empeorarlo
- Evitar todo contacto físico para no crear expectativas.
- Insistir o presionar hasta que se convierte en una discusión.
- Compararos con cómo erais al principio o con otras parejas.
- Esperar a que se arregle solo.
Qué puedes hacer en casa
Si ninguno de los dos tiene un problema de salud de fondo, algunas cosas ayudan:
- Cuida lo básico: dormir bien y tener tiempo propio.
- Reservad tiempo de pareja sin pantallas y sin hijos de por medio.
- Recuperad el contacto físico sin presión: besos y abrazos largos.
- Probad algo nuevo juntos, aunque no sea sexual.
Cuándo conviene pedir ayuda
Merece la pena consultarlo si:
- Lleva meses y a alguno de los dos le pesa.
- Habláis del tema y acabáis discutiendo, o ya ni lo habláis.
- Uno se siente rechazado y el otro culpable.
- Hay otros problemas en la relación mezclados con este.
La terapia sexual trabaja el deseo y lo que lo bloquea. La terapia de pareja trabaja la comunicación y los conflictos. Muchas veces se trabajan a la vez, porque una cosa afecta a la otra.
Cómo lo trabajamos en Promethea
En Promethea las sexólogas somos Ángela Cáceres y yo, Carmen Montoro. Atendemos a parejas y también a personas que quieren trabajarlo a solas.
En la primera sesión te escucho, vemos qué hay detrás y valoramos juntas por dónde empezar. Si te has reconocido en este artículo, puedes pedir cita de terapia de pareja en Granada o de terapia sexual.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi pareja ya no me desee?
Es más común de lo que parece, sobre todo en relaciones largas. Casi siempre hay detrás cansancio, estrés, rutina o un enfado sin hablar. Lo útil es conversarlo con calma y sin reproches. Si no consiguen hablarlo, una psicóloga puede ayudaros a abrir el tema.
¿Querer a mi pareja y no desearla quiere decir que la relación se acaba?
Depende de lo que haya detrás. Muchas parejas recuperan el deseo cuando entienden qué lo apagó y empiezan a hablarlo. Si además hay distancia en lo demás, conviene mirar la relación entera, y para eso sirve la terapia de pareja.
¿Cuánto tiempo sin sexo es normal?
No hay una cifra que valga para todas las parejas. Lo importante es cómo os sentís los dos con ello. Si alguno sufre, ya merece la pena hablarlo, tanto si han pasado semanas como años.
¿Hace falta ir en pareja a terapia sexual?
Depende del caso. Se puede ir en pareja o a solas, y a veces se empieza a solas cuando uno de los dos lo vive peor. En la primera sesión valoramos qué formato encaja con vosotros.



