Emociones y bienestar·Actualizado el 9 de octubre de 2026·7 min de lectura

Atracones de comida: por qué pasan y cómo dejar de tenerlos

Son las once de la noche, has cenado hace un rato y sigues delante de la nevera. Abres un paquete, luego otro, y cuando te das cuenta ya no recuerdas ni lo que has comido. Después llega la culpa.

Carmen Montoro García

Carmen Montoro García

Co-directora del Centro de Psicología Promethea

Mujer sentada en un sofá con una taza verde entre las manos, con jersey rosa y calcetines blancos

Un atracón es comer mucha cantidad en poco tiempo, con la sensación de no poder parar. Casi siempre se esconde, y por eso mucha gente lleva años sin contárselo a nadie. En consulta lo escucho a menudo y tiene explicación.

Qué es un atracón y en qué se diferencia de comer de más

Todo el mundo come de más alguna vez, en una boda o en Navidad. Lo disfrutas y, aunque te pases, sigues decidiendo tú.

En un atracón pasa otra cosa:

  • Comes bastante más de lo que tomarías en una comida normal, en poco tiempo.
  • Sientes que has perdido el control y que no puedes parar aunque quieras.
  • Comes muy rápido, sin hambre o cuando ya has comido de sobra.
  • Después aparece malestar físico y emocional: culpa y vergüenza.

Además suele ocurrir a solas.

¿Por qué me doy atracones?

Los atracones suelen aparecer cuando se juntan una restricción previa y una emoción difícil. Saltarte comidas o seguir dietas muy estrictas deja al cuerpo con mucha hambre, y el malestar que no sabes gestionar busca salida en la comida. Cada persona tiene su propia mezcla.

Estos son los desencadenantes más habituales:

  • Dietas rígidas, sobre todo si se alargan durante meses.
  • Emociones desagradables, como la ansiedad o la tristeza.
  • Dificultad para distinguir las sensaciones del cuerpo de las emociones, y para manejarlas.
  • Falta de rutinas de comida: picar entre horas o cenar tarde y de pie.
  • Estar a solas, porque la mayoría de los atracones ocurren a escondidas.

El círculo que se repite

Pongamos una persona que ha pasado el día sin comer casi nada porque está a dieta. A las ocho de la tarde tiene una discusión y llega a casa agotada. Se sienta a cenar y no puede parar.

Después se siente tan culpable que decide compensar: se salta el desayuno del día siguiente o se apunta a hacer más ejercicio. Llega la tarde con mucha hambre y el círculo vuelve a empezar.

La restricción provoca el atracón, el atracón provoca la culpa y la culpa provoca más restricción. Este círculo se mantiene solo, aunque la persona se esfuerce mucho en cortarlo.

Hambre emocional y hambre física: cómo notar la diferencia

Muchos atracones empiezan con lo que se llama hambre emocional: sientes malestar, no sabes cómo calmarlo y lo interpretas como hambre. Estas pistas te ayudan a distinguirlas:

Pista Hambre física Hambre emocional
Cómo llega Poco a poco De golpe
Qué pide Cualquier comida Algo concreto, casi siempre dulce o muy procesado
Qué pasa al comer Te sacias y paras Sigues comiendo aunque ya no tengas hambre
Cómo te quedas En calma Con culpa o malestar

Si te das cuenta de que lo que tienes es hambre emocional, puede ayudarte este artículo con ejercicios para controlar la ansiedad.

Qué hacer cuando pasa

La fuerza de voluntad sola rara vez frena un atracón. Ayuda más cambiar lo que haces antes y después.

Si notas que viene:

  • Para un minuto antes de ir a por comida y pregúntate qué sientes y cuánto hace que has comido.
  • Si es hambre física, come con calma y sentándote a la mesa. Si es malestar, busca algo que lo alivie: salir a la calle o llamar a alguien.

Si ya ha pasado:

  • Evita compensar. Saltarte la siguiente comida alimenta el círculo de arriba.
  • Haz la comida siguiente con normalidad, a su hora.
  • Trátate con el mismo respeto que tendrías con una amiga a la que le hubiera pasado.
  • Apunta qué había pasado antes: qué hora era y cómo te sentías. Con el tiempo verás patrones.

Si los atracones se repiten, el trabajo con una nutricionista, como Patricia Vicario, es fundamental: ayuda a ordenar las comidas del día y a bajar el hambre que alimenta el círculo.

Estas pautas alivian, pero a veces no bastan. Si los atracones se repiten y te pesan, pedir ayuda no significa que hayas fallado.

Cuándo puede ser un trastorno

Un atracón puntual en una época de estrés es frecuente. El trastorno por atracón es otra cosa. Los criterios diagnósticos hablan de atracones que se repiten al menos una vez por semana durante tres meses, con mucho malestar. Esto solo lo puede valorar una profesional.

Situación Qué suele pasar Qué hacer
Algún atracón en una época de estrés o tras una dieta Es una reacción frecuente a la restricción o al malestar Prueba las pautas de arriba y, si te pesa, consúltalo
Atracones frecuentes que te generan mucho malestar Conviene una valoración profesional Pide cita con una psicóloga
Atracones con vómitos, ayunos largos, laxantes o miedo intenso a engordar Puede haber un trastorno de la conducta alimentaria Acude a un centro especializado

Qué hacemos en Promethea y cuándo derivamos

Cuando los atracones tienen que ver con cómo gestionas lo que sientes, lo trabajamos en consulta. Miramos qué los dispara, qué emoción hay antes y qué otras salidas puedes tener. También estudiamos el recorrido del síntoma: en qué otros aspectos de tu vida aparece ese no poder parar y perder el control, para llegar a la raíz. Y valoramos los aspectos nutricionales y, si hace falta, los criterios médicos.

Si lo que vemos es que los atracones son muy frecuentes y forman parte de un trastorno de la conducta alimentaria, te derivamos. En Granada hay centros que se dedican solo a esto, con un abordaje integral, y es lo que mejor te ayuda en ese caso.

También derivamos cuando la atención ambulatoria ya no es suficiente y hace falta un trabajo estructural y constante, con un abordaje en grupo y de varios especialistas, psiquiatra incluido.

Algunas habilidades de la terapia dialéctica conductual se usan mucho con atracones, porque enseñan a pasar el malestar sin recurrir a la comida. Y si además tu relación con el cuerpo es difícil, te puede servir lo que cuento sobre la imagen corporal.

En la primera sesión te escucho y vemos qué tienes delante. Si te has reconocido en este artículo, puedes pedir una primera sesión de terapia individual en Granada.

Preguntas frecuentes

¿Es normal darse atracones de comida?

Es más frecuente de lo que parece. Muchas personas tienen algún atracón a lo largo de su vida, sobre todo tras dietas estrictas o épocas de mucho estrés. Que sea frecuente no quiere decir que haya que aguantarlo: si se repiten y te generan malestar, merece la pena consultarlo con una psicóloga.

¿Es lo mismo un atracón que el trastorno por atracón?

No. Un atracón es un episodio concreto. El trastorno por atracón es un diagnóstico que se hace cuando los episodios se repiten, al menos una vez por semana durante tres meses, y generan mucho malestar. Para saber en cuál de los dos casos estás hace falta una valoración profesional.

¿Qué hago después de un atracón?

Evita compensar con ayunos o ejercicio extra, porque alimentan el círculo. Haz la siguiente comida a su hora y con normalidad. Después, cuando te sientas con calma, apunta qué había pasado antes: la hora y lo que sentías. Esa información sirve mucho para entender tus atracones.

¿Cuándo debo pedir ayuda?

Cuando los atracones se repiten, te generan mucho malestar o condicionan tu día a día. También si hay vómitos, ayunos largos o miedo intenso a engordar. Pedir ayuda pronto facilita el cambio. Si ahora mismo te encuentras mal, habla con alguien de confianza o con tu médico de cabecera.